Es imposible que la Iglesia se haya equivocado durante 2000 años. Los que se equivocan son los falsos profetas y sus seguidores.
“Quien come el Cuerpo de Cristo indignamente, come su propia condenación”, nos dice San Pablo (1 Cor 11, 27).
Es imposible que la Iglesia se haya equivocado durante 2000 años. Los que se equivocan son los falsos profetas y sus seguidores.
“Quien come el Cuerpo de Cristo indignamente, come su propia condenación”, nos dice San Pablo (1 Cor 11, 27).