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Irapuato

Santa Amelia/Emiliana de Roma - el 5 de enero.
Santa Emiliana, virgen
fecha: 5 de enero
fecha en el calendario anterior: 24 de diciembre
†: c. 594 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio:
En Roma, conmemoración de santa Emiliana, virgen, tía paterna del papa san Gregorio Magno, que falleció piadosamente poco después de su hermana Tarsila.
Gordiano el regionarius, padre de san Gregorio el Grande, tuvo tres hermanas que llevaron una vida ascética de reclusión religiosa en su casa. Los nombres de las tías de san Gregorio eran: Tarsila, la mayor, Emiliana y Gordiana. Con más fuerza que el vínculo de la sangre, unía a Tarsila y Emiliana el fervor de sus corazones y su común caridad. Vivían en la casa que había sido de su padre, en el Clivus Scauri, como en un monasterio, y unas a otras se alentaban en las prácticas de la virtud por la palabra y el ejemplo, de manera que hicieron grandes progresos en la vida espiritual. Aunque Gordiana se unió a ellas, no tardó en cansarse del silencio y el retiro, y se sintió inclinada a adoptar otra clase de vida, por lo que se casó con su tutor. Tarsila y Emiliana perseveraron en la senda que habían elegido, contentas en la paz de su retiro y en la entrega de su amor a Dios, hasta que fueron llamadas a recibir la recompensa de su fidelidad.
San Gregorio nos dice que Tarsila gozó de la gracia de una visión de su bisabuelo, el papa San Félix II (III), quien le mostró el lugar que estaba destinado a ella en el cielo, con estas palabras: «Ven, que yo habré de recibirte en estas moradas de luz». Poco después de aquella experiencia. Tarsila cayó gravemente enferma y, mientras sus amigos y parientes rodeaban su lecho de muerte, comenzó a gritar: «¡Apártense! ¡Atrás, atrás! ¡Ya viene Jesús, mi Salvador!». Con estas palabras exhaló su último suspiro y entregó el alma a Dios en la víspera de la Navidad. Cuando fue amortajada, se descubrió que en sus rodillas y en sus codos, tenía unos callos tan gruesos y endurecidos «como los de un camello», debido a sus continuas plegarias que decía hincada y apoyada en un reclinatorio. Pocos días después de su muerte, se apareció en sueños a Emiliana y la llamó para celebrar juntas la Epifanía en el cielo. En efecto, Emiliana murió el 5 de Enero del año siguiente. A las dos santas hermanas, se las nombra en los respectivos días de su muerte en el Martirologio Romano.
San Gregorio el Grande habla de sus tías, no solamente en sus Diálogos (Iib. IV, cap. XVI), sino también en una homilía (ver Migne, PL. vol. LXXVI, c. 1291). Cf. Dudden, St Gregory the Great, vol. I, pp. 10-11. N.ETF: como observa Domenico Agasso «Gregorio cuenta la vida de sus parientes sólo cuando le sirven como ejemplo concreto y actual, para enseñar con eficacia», no se trata de un mero ejercicio de panegírico familiar.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

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Santa Emiliana, virgen - el 5 de enero
fecha de inscripción en el santoral: 5 de enero
fecha en el calendario anterior: 24 de diciembre
†: c. 594 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio:
En Roma, conmemoración de santa Emiliana, virgen, tía paterna del papa san Gregorio Magno, que falleció piadosamente poco después de su hermana Tarsila.
Gordiano el regionarius, padre de san Gregorio el Grande, tuvo tres hermanas que llevaron una vida ascética de reclusión religiosa en su casa. Los nombres de las tías de san Gregorio eran: Tarsila, la mayor, Emiliana y Gordiana. Con más fuerza que el vínculo de la sangre, unía a Tarsila y Emiliana el fervor de sus corazones y su común caridad. Vivían en la casa que había sido de su padre, en el Clivus Scauri, como en un monasterio, y unas a otras se alentaban en las prácticas de la virtud por la palabra y el ejemplo, de manera que hicieron grandes progresos en la vida espiritual. Aunque Gordiana se unió a ellas, no tardó en cansarse del silencio y el retiro, y se sintió inclinada a adoptar otra clase de vida, por lo que se casó con su tutor. Tarsila y Emiliana perseveraron en la senda que habían elegido, contentas en la paz de su retiro y en la entrega de su amor a Dios, hasta que fueron llamadas a recibir la recompensa de su fidelidad.
San Gregorio nos dice que Tarsila gozó de la gracia de una visión de su bisabuelo, el papa San Félix II (III), quien le mostró el lugar que estaba destinado a ella en el cielo, con estas palabras: «Ven, que yo habré de recibirte en estas moradas de luz». Poco después de aquella experiencia. Tarsila cayó gravemente enferma y, mientras sus amigos y parientes rodeaban su lecho de muerte, comenzó a gritar: «¡Apártense! ¡Atrás, atrás! ¡Ya viene Jesús, mi Salvador!». Con estas palabras exhaló su último suspiro y entregó el alma a Dios en la víspera de la Navidad. Cuando fue amortajada, se descubrió que en sus rodillas y en sus codos, tenía unos callos tan gruesos y endurecidos «como los de un camello», debido a sus continuas plegarias que decía hincada y apoyada en un reclinatorio. Pocos días después de su muerte, se apareció en sueños a Emiliana y la llamó para celebrar juntas la Epifanía en el cielo. En efecto, Emiliana murió el 5 de Enero del año siguiente. A las dos santas hermanas, se las nombra en los respectivos días de su muerte en el Martirologio Romano.
San Gregorio el Grande habla de sus tías, no solamente en sus Diálogos (Iib. IV, cap. XVI), sino también en una homilía (ver Migne, PL. vol. LXXVI, c. 1291). Cf. Dudden, St Gregory the Great, vol. I, pp. 10-11. N.ETF: como observa Domenico Agasso «Gregorio cuenta la vida de sus parientes sólo cuando le sirven como ejemplo concreto y actual, para enseñar con eficacia», no se trata de un mero ejercicio de panegírico familiar.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

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Santa Sinclética, virgen
En Alejandría de Egipto, santa Sinclética, virgen, de quien se cuenta que llevó vida eremítica. († s. IV)
San Deogracias de Cartago, obispo (2 coms.)
En Cartago, san Deogracias, obispo, que redimió a muchos cautivos apresados por los vándalos, ofreciéndoles cobijo en dos grandes basílicas dotadas de camas y esteras. († c. 458)
Santa Emiliana, virgen (10 coms.)
En Roma, conmemoración de santa Emiliana, virgen, tía paterna del papa san Gregorio Magno, que falleció piadosamente poco después de su hermana Tarsila. († c. 594)

* San Convoión, abad
En Bretaña Menor, san Convoión, abad, fundador en Roten del monasterio de San Salvador, donde, bajo su dirección y siguiendo la Regla de san Benito, floreció un elevado número de monjes; pero destruido el cenobio por los normandos, fundó una nueva casa en Saint-Maixent-de-Plélan, en la que falleció ya octogenario. († 868)
San Eduardo III, «el Confesor», rey
En Londres, en Inglaterra, san Eduardo III, llamado «el Confesor», que, siendo rey de los ingleses, fue muy amado por su eximia caridad, trabajando incansablemente por mantener la paz en sus estados y la comunión con la Sede Romana. († 1066)
* San Gerlaco, eremita
Cerca de Valkenburg, en la región de Limburg, san Gerlaco, eremita, que se distinguió por el servicio prestado a los indigentes. († c. 1165)
Beato Rogerio de Todi, religioso presbítero
En la ciudad de Todi, en la Umbría, beato Rogerio, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, discípulo de san Francisco y ferviente imitador suyo. († 1237)
Beatos Francisco Peltier, Jacobo Ledoyen y Pedro Tressier, presbíteros y mártires
En Angers, ciudad de Francia, beatos Francisco Peltier, Jacobo Ledoyen y Pedro Tressier, presbíteros y mártires, quienes, por mantenerse fieles a su sacerdocio, fueron decapitados durante la Revolución Francesa. († 1794)
San Juan Nepomuceno Neumann, obispo
En la ciudad de Filadelfia, del estado de Pensilvania, en los Estados Unidos de Norteamérica, san Juan Nepomuceno Neumann, obispo, de la Congregación del Santísimo Redentor, que se distinguió por su solicitud a favor de los inmigrantes pobres, ayudándoles con sus consejos y su caridad, así como por la educación cristiana de los niños. († 1860)
Beata María Repetto, virgen
En Génova, ciudad de Italia, beata María Repetto, virgen de las Hermanas de Nuestra Señora del Refugio en el Monte Calvario, que vivió escondida del mundo y se esforzó por ayudar a los afligidos y dar esperanza de salvación eterna a los que dudaban. († 1890)
San Carlos de San Andrés Houben, religioso presbítero
En Dublín, en Irlanda, san Carlos de San Andrés (Juan Andrés) Houben, presbítero de la Congregación de la Pasión de Jesucristo, admirable ministro del sacramento de la Penitencia. († 1893)
Beata Marcelina Darowska, viuda y fundadora
En Jazlowice, en Ucrania, beata Marcelina Darowska, la cual, muertos su esposo y su primogénito, se consagró a Dios. Preocupada por la dignidad de la familia, fundó la Congregación de Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, para la educación de las jóvenes. († 1911)
Beato Pedro Bonilli, presbítero y fundador (2 coms.)
En Spoleto, en Italia, beato Pedro Bonilli, presbítero, fundador de la Congregación de Hermanas de la Sagrada Familia, para atender y educar a las niñas pobres y huérfanas. († 1935)

Beato Robert Grau Bullich, presbítero y mártir
En Barcelona, beato Robert (Joan) Grau Bullich, sacerdote de la Orden de San Benito, mártir de la persecución religiosa en época de la Guerra Civil. († 1937)
Santa Genoveva Torres Morales, virgen y fundadora (1 coms.)
En Zaragoza, en España, santa Genoveva Torres Morales, virgen, que desde joven experimentó las contrariedades de la vida y soportó la enfermedad que le aquejaba. Fundó el Instituto de Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles, para ayudar a la mujeres. († 1956)