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Los obispos escoceses sobre la "draconiana" ley de zonas de seguridad para el aborto - Prevén criminalizar la oración

El 6 de enero, la Conferencia Episcopal de Escocia publicó una declaración en la que aborda la legislación escocesa sobre las zonas de seguridad para el aborto. Se produce tras la primera persona acusada en virtud de la nueva ley.

La legislación establece zonas de exclusión de hasta 200 metros alrededor de aproximadamente 30 centros abortistas en todo el país. Dentro de estas zonas, las conductas que se considere que "influyen" en las decisiones relativas al aborto pueden constituir un delito penal.

Los obispos calificaron la ley de vaga y draconiana, y añadieron que restringe las voces críticas del debate democrático en la esfera pública.

La declaración se produjo tras el arresto de Rose Docherty, de 75 años, que fue detenida en otoño de 2025 por sostener un cartel en silencio. En ella se leía: "La coacción es un delito. Aquí para hablar. Sólo si quieres". La Sra. Docherty estaba de pie dentro de la zona de seguridad que rodea el centro abortista del Hospital Universitario Queen Elizabeth. La Sra. Docherty fue puesta en libertad tras varias horas bajo custodia y compareció más tarde ante el tribunal.

Los obispos señalaron que, cuando se les consultó sobre la legislación propuesta, la Policía de Escocia dijo al Parlamento que los poderes y delitos existentes eran suficientes: "Cuando los parlamentos introducen delitos penales donde la legislación existente ya es suficiente, deberían plantearse preguntas y sonar las alarmas. Nos oponemos a esta ley porque es desproporcionada y antidemocrática".

Aún más preocupante para los obispos es lo que anticipa la legislación. La documentación oficial que acompaña a la ley reconoce que prevé criminalizar la "oración audible" y las "vigilias silenciosas".

También advierten de que la legislación se extiende a los domicilios particulares dentro de las zonas designadas. "Un cartel provida expuesto en una ventana, una conversación escuchada, una oración rezada junto a una ventana: todas estas cosas podrían, en principio, caer dentro del ámbito de la sanción penal", dijeron los obispos.

Conclusión: "Una sociedad segura de sus valores no criminaliza las voces contrarias. No criminaliza la oración silenciosa".

Traducción IA
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